Según el filósofo alemán Peter Sloterdijk, la revolución magallánica auspiciada por Carlos V fue el gran hecho diferencial que definió los avatares de la temprana Edad Moderna europea. Habitante de un exterior sin finis terrae, el ser humano quedará desde entonces condenado a girar alrededor de la tierra, allá por donde circule su capital y le destine su deber (54). Con él también llevará su poesía. La llamada república soldadesca de las letras, conformada por todo tipo de tropa al servicio del imperio a lo largo y ancho del mapa, es un ejemplo elocuente.1 Así lo muestra un poeta épico como Alonso de Ercilla, quien afirma haber escrito “muchas veces en cuero por falta de papel” durante la conquista de Chile (71); o un lírico como Francisco de Aldana, muchas de cuyas obras se perdieron, según el testimonio de su hermano Cosme, por los campos de batalla de...

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