Abstract

The seats of Portuguese power emerging from the Restauração right up to the present day were built on confiscated property belonging to the Corte-Real family. Manuel de Faria e Sousa had an early and decisive role in the accursed family’s destiny, when he denounced D. Manuel de Moura Corte-Real as a thief, forgerer, sodomite, and traitor, and when he put his edition of Camões’s Lusiads at the service of those who had made his denunciation successful. As a source of this confrontational discourse, Faria’s interpretations of Camões have sealed high and low fates of men throughout literary history.

Resumen

Las sedes del poder portugués que surgieron a partir de la Restauração hasta la actualidad se construyeron en propiedades confiscadas a la familia Corte-Real. Manuel de Faria e Sousa tuvo un papel temprano y decisivo en el destino de la familia maldita, cuando denunció a D. Manuel de Moura Corte-Real como ladrón, falsificador, sodomita y traidor, y cuando puso su edición de Os Lusiadas de Camões al servicio de quienes habían hecho triunfar su denuncia. Como fuente de este discurso de confrontación, las interpretaciones de Faria sobre Camões han sellado los destinos altos y bajos de los hombres a lo largo de la historia literaria.

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